lunes, 1 de junio de 2009

Muerte

Pues es lo que toca, y eso que es lunes. Hoy sería uno de esos lunes que, de no ser porque estamos en Junio (¡Junio! ¡PAU! ¡Gente diciéndome que estudie!), no iría a clase. Tendría dolor de cabeza, de barriga, de pies, o todo junto, no lo sé, pero sería incapaz. De hecho, someterme a una de esas horas que arrastran a la eternidad los segundos se me antoja inconcebible. Debería haber ido a filosofía pero hay varias razones para no ir: 1º Nadie había hecho el texto que íbamos a corregir (nadie es nadie, ni siquiera aquellos que siempre llevan las cosas hechas, 2º El 99% de la clase creo que iba a tomar un café (bueno, es exagerar, quiere decir que todos menos yo y los otros que hubieran decidido irse a: a) casa b) hacer un recado c) insértese otro que no sea clase), 3º Tenía sueño. No me hacen falta más razones, de hecho con esta última me sobraba, pero bueno, por si acaso. Cabe destacar que, pese a volver a casa y tumbarme, no fui quién a dormirme y después de remolonear una hora en la cama, estilo fritura (vuelta y vuelta), volví aquí abajo a vaguear de otro modo, quizá más productivo, quizá igual. Pensar es un asco, en todos los aspectos, es el peor de mis vicios, y eso que tengo unos cuantos.
Bien, relatado mi estado actual de destroce, vamos con los motivos, que por otro lado no son nada sorprendentes. Este viernes fue mi graduación. Vestirse de traje, ir a una ceremonia aburridísima, una cena insulsa, sin mucha sustancia (en todos los sentidos), garabatear un poco por la sala mis pasos a zancada ligera, y mis huellas en múltiples sillas, sólo por no bailar ni parlotear de tonterías (que por otro lado, era la mejor de las opciones). Por en medio fotos, muchas fotos, demasiadas fotos de las cuales dudo que vea la mitad, pero son fotos.
Interrumpimos la programación para un apunte de última hora, sí que hubo clase de filosofía me cuentan por el frente. Fueron un total de 2 personas. Dieron la clase en un café. Sigo sin arrepentirme ni un ápice de raíz de cebolla roja (que puede servir por sus meristemos para hacer una planta, vaya ud. a saber, lo que hacen las prácticas) de haber faltado, que les aproveche el café.
Volvemos con la programación. Conseguimos largarnos (bueno, consigo que se decidan los que pensaban en ir a echar un duro) y con un taxi llegamos a echar un duro. Cantidades de mocho normales que, con lo empachado que iba de sangría y comida, consiguieron que mi estómago rugiera bastante. Cabe destacar que la parte femenina del duro me repartió bastante duro (en teoría "devolviendo" lo que les mandaba) y la parte masculina mandaba aleatoriamente, con lo que como se suele decir "siempre toca, siempre toca, si no es un vaso, medio a la boca" (con ciertas licencias, vale). Al final tocó irse al Tribeka (para los que no lo sepan, antro infame del inframundo que consiste en discoteca pija de tres plantas), cacharros, sofá, hablar con gente (la que podía hacerlo y tenía un mínimo de gracia, que no era tan fácil). Luego se salió del susodicho lugar, pasando horas en el exterior hasta la hora de apertura de las primeras cafeterías. Y venga, a desayunar. Gente comiendo chocolate con churros, colacao... ¿mi desayuno? Una cerveza. Para mí era la última, no la primera, y mi estómago milagrosamente aguantó el trago, después de cacharrejos varios por aquél sitio infame (que no me sajaron tanto la economía por no ser todos pagados por mí). Volvemos arrastrándonos a casa. Saludamos a mi madre que se levantó cuando entré, me despido porque se va hasta el día siguiente (véase domingo, ayer), y tras quitarme la ropa de mala manera me tiro en la cama.
Sábado (ya lo era antes, pero lo divido en "Viernes y Sábado" para tener una mejor noción, y sobre todo más fácil). A la una tocan, arriba. Odio mi capacidad para dormir poco cuando salgo mucho (cuando no salgo mucho también la tengo, pero se nota menos). Me levanto, espero, espero, espero (en el ordenador, hablando y esas cosas), son las 4.30, ya es hora de hacer la comida o algo parecido. Acabo de comer a las 5.30. A las 6 entro a la ducha. A las 6.25 salgo. A las 6.35 llego, no hay nadie. Habíamos quedado a las 6.30, genial. Voy al supermercado, con dos que me encontré por el camino. Allí están comprando. Nos mandan a otro y a mí de emisarios especiales a otro supermercado a comprar vasos (y vino). Llegamos, vimos y compramos. Volvemos pareciendo lo más cutre del mundo a la cajera (no sé qué cara se os quedaría si os compraran vasos de plástico, dos cartones de vino y unas gominolas dos tíos vestidos como nosotros, que no requiere de explicación). Subimos al cerro. Estamos un rato tomando cacharros y demás, molestando más a mi estómago. Hablo con gente variada y múltiple, hago el chorras mucho, a las 8 toca bajar al rock con Jandro. Entramos, cacharro para él, pasamos al futbolín y lo limpiamos. Después nos vamos, aprovechando la visita de Fer y Carla (que aún así no nos esperaron). Jandro para casa, malditos exámenes, yo para arriba con Valeria. Más tiempo arriba, más risas, más bebida. Vuelta por el cerro y ya están bajando para el rock. Llegamos más tarde, mocho que me tengo que llevar porque demasiado rápido se están yendo a cenar. Pizzamovil, también nos toca irnos de allí, esta vez porque cierran. Conclusión, parque y a cenar, que no estaba lejos. Hacemos el chorras por el parque, como manda la tradición (mantendré en mi memoria eternamente la imagen de alex montado en un caballito de esos que se balancean, que parecía que iba a caerse por todos lados, como es pequeño...). Luego más Rock, y tocó futbolín. Tras un período de entre 1 y 2 horas ininterrumpidas jugando codo con codo con mi huésped (=)) el cansancio comenzó a pesar. Fuimos a buscar a gente en donde debería estar (quizá algo tarde). Los del cumpleaños recogidos hace tiempo. Toca ir a casa. Allí tonterías, y finalmente intentar dormir. ¿Conseguido? No, imposible. Ni a uno ni a otra llega el sueño. A las 12 de la mañana, por poner una hora, a la parada de bus estilo zombie. Por en medio risas a través de una pregunta incómoda de una 3ª. Luego a casa. Esperar un poco a que llamen mis padres, porque si me duermo sería peor despertarme. Hacer la comida, que el domingo sí toca a una hora normal, y comer. Son las 3.30, tengo que picar a un colega a las 5.30, tampoco hay tiempo. Remolonear un poco y levantarse para ir a la ducha. Llegar algo tarde y ala, a las puertas del Molinón. Entrada vendida, 60€, nos volvemos. Paramos en su casa a ver el partido. Casi me duermo en, al menos, 3 ocasiones durante la primera parte. Comentarios del partido me sacaron de mi trance. Llegó otro amigo y a seguir viéndolo, un poco mejor. Después palomitas, el remedio para el sueño. No es que tenga cafeína ni nada así, pero mientras esté entretenido en cogerlas no me podré dormir. Se acaba el partido, por la calle fiesta y gilipollas. Yo con mi amigo para casa. Le acompaño un poco más de lo que debería, pero bueno. Volvemos a casa, hablar con mis padres de graduación y finde. Ordenador hasta la cena, que fue tarde. Un poco más de ordenador, no sé por qué, y a las 12.15, con casi 36h sin dormir, a la cama.
Hoy me levanté a las 10.30 sólo porque iban a dar regalos a los profesores. Una vez hecho esto, me vuelvo a mi guarida y lo relevante ya ha sido contado. Me he saltado muuuuchas anécdotas y cosas, pero si lo cuento detalladamente igual me da para un libro, pequeñito por lo menos.

Esto sí ha sido una crónica de una muerte anunciada.

viernes, 29 de mayo de 2009

100-1

Pues, por si alguien lo dudaba, soy raro hasta para esto. No voy a "celebrar" la tira 100 sino la 99, porque lo otro está muy visto, porque me sale un número capicúa y porque me sale también de otros sitios menos nobles. 19 el año pasado, diciembre tan solo, y 80 este (más de la mitad en mayo, el mes de exámenes, saquen sus conclusiones). Simplemente, aunque sea típico, agradecer a todos aquellos (eso cuenta que hay más de uno, hipótesis arriesgada, sí, pero tentaré a la suerte) que leéis y comentáis (sí, de vez en cuando lo que escribo merece ser comentado, no muy frecuentemente), incluída gente que lo ha ido leyendo (puede que todo) desde el inicio. Desde mi refugio en el norte espero seguir escribiendo hasta que se me agoten las ideas, la tinta (digital, que es difícil pero bueno), el blog (nunca se sabe), o los dedos, sin los cuáles no me sería posible estar escribiendo hoy aquí cuando debería estar haciendo algo más productivo. Por todo ello y mucho más, que no soy dado a explayarme, ni voy a mentar a nadie (en parte para que no se ofendan los no mentados, en parte para que no se ofendan los mentados), agradecer que hayáis leído hasta aquí, y espero llegar a la 199 por lo menos =).

¡Saludos a todos!

miércoles, 27 de mayo de 2009

Ordenador del demonio

Avatares de la tecnología, lo que debería ser una anécdota de perros no es tal. Mi móvil se niega a conectarse a mi ordenador, no se deben de gustar, o algo, pero a mí me tocan las narices sobremanera. También debería estar escrita hace uno o dos días, vale, que no escribo nada, pero es que o estoy vago o tengo cosas que hacer o las dos, y mi recién conseguida DS con juegos no ayuda a que mi tiempo para escribir se dilate, sino todo lo contrario. El caso es que, correspondiendo con llegar tarde a rugby (por haber quedado con ciertas personas y liarme, como no), de vuelta a casa a coger mis cosas se me ocurrió escribir una entrada, como tantas otras. El problema viene cuando a mí móvil no le da la gana de conectarse a mi ordenador, o a mi ordenador no le da la gana de que mi móvil se le conecte, no estoy seguro de cuál de las dos es. Las novedades tecnológicas son muy interesantes, pero creo que es la plaga definitiva enviada por Dios (que, recordemos, no existe) para acabar con la raza humana, o al menos su paciencia. Cantidad de tardes perdidas delante del ordenador cambiando claves de IP, llamando al servicio técnico, reiniciando el ordenador y, sí, como decía enjuto mojamuto, encendiendo y apagando el router. Demasiadas tardes de solitarios, buscaminas y demás chorradas para que se conecte a internet, patallazos negros (igual que los azules pero más de mi estilo, no os alarméis) tras horas de trabajo o de juego. Parece que pida a gritos que le peguemos pero, como nos ha costado dinero, tenemos que pagarlo con otras cosas o personas que no nos han costado dinero (la esclavitud ya fue abolida, sino, lo haríamos igual, preferimos pegar a personas). En definitiva, hay veces que me dan ganas de tirar mi ordenador por la ventana. Si veis que en mucho tiempo no escribo (recalcando el mucho, que soy muy vago), es por eso.

martes, 26 de mayo de 2009

Buenas noticias

Tras los tres días de incertidumbre y fiesta (bueno, vale, más fiesta que incertidumbre) se resolvió el dilema. Ya no hay más que ver lo que tocó, y no estuvo mal. Repetimos lo del año pasado, 9,125 (toma ya, pocos decimales), y a correr que se dice. No están mal los resultados, de hecho me doy con un canto en los dientes, ya tengo lo que necesito para estudiar cualquier cosa, creo. Sólo cabe destacar la anécdota del 8 en mate, que no dejá de ser curioso por haber ganado la olimpiada matemática, pero que tampoco me quita el sueño. Mejores notas (por poco) en asignaturas de letras que de ciencias, manda narices... pero enfin, seguiré cómo hasta ahora (no me refiero a sin dar un palo al agua, aunque si se puede también, que no está de más), ciencias y p'alante!
Por otro lado, me quedo también con el detalle del accésit de filosofía, que me dieron pero que no me llegó antes por culpa de un correo que no tienen (y que no sé por qué). Alegría y rabia a la vez. Alegría porque pensé que no me había tocado ni la hora. Rabia porque me dijeron que creían que había quedado el primer accésit, véase a un paso del tercer premio, y su correspondiente remuneración económica (que por otro lado se hubiera diluído en el metalway, que va patrocinado por mis padres). Enfin, no estuvo mal para ser un día normal. Ahora papeleo, papeleo y... sí, más papeleo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Partido de dos tipos

Ahora va de cachondeo (y cuándo no, os preguntaréis). Estaba yo navegando por internet tranquilamente, recayendo en la página del as, que miro un par de veces al día, cuando encontré un titular que casi se me atragante de la risa "EEUU propone a Irán jugar un amistoso". Ahí mi imaginación se dispara. Primero empiezo a pensar en EEUU. No puede ser a otro que Obama, el Zapatero norteamericano (sólo que ¡él puede!), con su talante (que no el mío, que es más bonito y que si me acuerdo o me lo recuerdan pondré algún día aquí) al que se le haya ocurrido la brillante idea de semejante partido. El buenrollismo es una virtud que, fuera de colectivos pequeños, véase nivel empresarial, internacional y semejantes, resulta estúpida y fuera de lugar, y aquí tenemos un ejemplo de ello. "Oh, juguemos contra ellos, ¡seguro que si nos dejamos ganar nos hacen caso!", casi me imagino la bobillita iluminándose en su cabeza, si no sé cómo aún no es santo, o aún mejor, Einstein (es mucho más venerado y venerable este último, sin lugar a dudas). De los iraníes sólo me quedó pensar en la cara de "estos nos están tomando el pelo" o similar. No sé, pero a mí me resultaría cómico, casi pensaría que hay gato encerrado. Igual ponen a jugar a algunos del FBI o la CIA o algunas otras siglas raras que tan de moda están siempre en los EEUU (país de siglas). Luego, como es lógico, me quedó pensar en la naturaleza del encuentro, propiamente dicho. Sería un amistoso. ¿Eso quiere decir que sólo irían con ametralladoras, sin utilizar armamento nuclear? (¡ah no! Es verdad, que no tenían). Pensando pensando me imagino al portero iraní tirado en el suelo con un dragunov (versión francotirador de la manufactura rusa AKA AK) y pensando "je, a ver quién es el listo que marca ahora". Estoy seguro de que el resultado no sería muy abultado (si lo medimos en goles, no en bajas), pero entretenido sería un cacho. No es bloodbowl, al que por cierto no he jugado nunca, pero estaría dispuesto a verlo. Todo por el coleguismo que exportamos con Zapatero a medio mundo, y que ahora se quiere cobrar en concepto "somos igual que Obama votanos, si quieres hasta nos hacemos twitter para que nos sigas, aunque suene muy religioso eso de seguir, y somos laicos y pro-aborto". Enfin, esto de las relaciones internacionales me parece demasiado complicado, creo que prefiero ser futbolista que político.

Perdiendo tiempo

Si la wifi de mi instituto funcionara un poco mejor (si funcionara) estaría escribiendo esto desde el salón de actos, serían las 11.15 de la mañana, y poco más cambiaría. Desgraciadamente no tira, y tuve que estar atendiendo un poco más de la cuenta. Hoy tocó ensayo de la graduación. Ejem, bueno, "ensayo". Realmente de ensayo no tenía nada, nos sentaron a todos y nos dieron un número (como si de la tómbola se tratase, pero no, no podía haber suerte) y nos indicaron que teníamos que levantarnos, recoger el diploma y la cinta y volver a sentarnos. Dificultad extrema. Mi clase, por otro lado es la primera, así que nada, a desfilar abriendo la marcha, tontería de acto pero allá que se irá. Sigo sin creerme que vaya a llevar traje... qué vida más dura, pero bueno, sólo es una vez (aún no descarto pasar a las tantas por el sitio de siempre, pese a lo cantoso que podría quedar). Un recreo perdido inútilmente para sentarme en una sala llena de gente de mi edad (yuhuuu). Es impresionante la forma de perder el tiempo. La clase de filosofía se diluyó en nada, pues como sólo la mitad fuimos, y la mitad de la mitad (yo no) había hecho algo, no había grandes esperanzas. Ya podían haberme dejado irme una hora antes, que se hubiera agradecido bastante más. Pero bueno, se acabó el peloteo, ya no hay que hacer más teatro. Haré y diré lo que me dé la gana, porque el instituto para bien y para mal (más lo 1º que lo 2º) quedó atrás. Puedo escoger a lo que voy a ir y a lo que no, y me temo que a lo sumo será una semana, dos forzando, lo que acabe yendo a todas las clases. Desesperanza supina (y lupina) de madrugar y tener que ir al coñazo que supone.

domingo, 24 de mayo de 2009

Felicidad de alquitrán

Estoy sentado, como un domingo más, delante del ordenador. Pienso mientras intento dejar reposar un poco mi cuerpo de los excesos del día anterior. Recojo las últimas noticias que me llegan del mundo y comparto opiniones con otras personas del mundo (milagro, ¡red de redes!). Escribo también, a ratos, según me apetece (o más bien según me dejan mi cabeza y mi musa). Cada vez veo como se desgrana un fragmento más de este domingo que precipita irremediablemente a un nuevo inicio de semana. Semana en la que tendré que volver a madrugar, a estudiar, a jugar al rugby... en definitiva, a vivir. Va mi pensamiento entonces en pos de una idea (cuál gigantesca bola de piedra rodando tras el intrépido "Indi", sólo que, a diferencia de esta, la idea no puede apartarse), la propia vida. Puede resultar un poco ambiciosa, por eso la disecciono, separando uno de sus tejidos para estudiarlo. Cojo pues la vida de las personas para examinarla y, por seguir siendo demasiado amplia, decido que quizá sea más curioso el uso que la gente le da a la vida. En concreto, ese uso particular que consiste en pisar al prójimo como si no pasase nada.

¿Por qué lo hacemos? No cabe duda de que, como todo, se puede remitir a un fin último, la felicidad. Unos pisan por obtener la felicidad y otros no lo hacen. ¿Diferencia? Considerando mi caso (no me parece que deba contarme en el primer grupo) obtengo, curiosamente, la particularidad humana como respuesta. Yo no piso, pero no por tener reparos, por miedo a represalias o por ser lo "bueno", sino porque no haría feliz. No considero que pisar a alguien fuera a mejorar en algo mi felicidad ya que, de otro modo, ya lo habría hecho. Quiero la felicidad por encima de todo y todos, sí, pero mi felicidad viene con la felicidad del resto, no con hundirles.

Así pues, ¿en qué consiste tu felicidad?