martes, 6 de mayo de 2014
me he quedado casi inerte de esperarte,
casi ronco de llamarte,
casi ciego de buscarte,
perdido en mis temores.
He soñado, he querido y deseado,
tanto he reído y llorado...
podría decir que he vivido,
y, sin embargo, sólo respiro,
no siento.
He caminado sólo y acompañado,
visitado mil lugares,
navegado ríos y mares,
y tantas veces he volado.
Y sin embargo, no llego.
No llego a sonreír,
no llego a estar completo,
soy consciente, desespero,
no llego a ser feliz.
No puedo sin ti.
jueves, 25 de abril de 2013
Probando...
El sol se filtra por la ventana al tomar la curva, y desaparece. Lo siento igualmente, con su pegajosa calidez empañandolo todo. Brillando en las hojas, reflejandose en la carroceria de los coches y asomandose osadamente al virar el autobus.
La modorra me acompaña en el viaje. Se recuesta en el asiento libre a mi lado, se acurruca en mi hombro, dejandose caer. Se despereza en mi regazo coqueta. Y sin embargo, a pesar de mi propio deseo, jamas he podido caer en los brazos de morfeo aqui.
Los kilometros se deslizan bajo las ruedas del autobus, pasan los mismos arboles, las mismas casas, los mismos dias.
Los gritos y voces de la estupidez se agolpan detras de mi. Molestos en banalidad, mas aun por compartir lo mediocre.
Pasan los minutos, pasan rapido y lento, e inexorablemente me acerco a la letania diaria. Dulce sera el dia en que la senda sea pasado.
miércoles, 24 de abril de 2013
Y sin embargo aquella no parecía su mano. Quizá se debiera al estado de shock, un buen mecanismo de defensa. Quizá a la debilidad que se empezaba a apoderar de él, le agarrotaba los músculos y enfebrecía su frente. Las piernas le temblaban como dos árboles jóvenes descubriendo la brisa en sus primeras hojas. Ahí estaba, ahí, frente a él, tan propia como ajena, y es que nunca más podría considerarla realmente suya.
La imagen quizá hubiera quedado así, congelada en ese instante casi eterno de unos tres segundos, y sin embargo, un grito ahogado rompió la magia, rompió el devenir clásico y monótono de las máquinas. La fábrica pareció agitarse con ese quejido ronco, como despertando de un mal sueño. Su conciencia se desperezó, acercando ojos curiosos y manos ansiosas de quedar desocupadas por unos instantes.
Y así como la fábrica despertaba, también se descubría a su consciencia el horror. Aquella sierra mecánica empapada en sangre, aquél reguero constante que manaba de su muñeca, con un goteo constante contra el suelo. El hilo de sangre se deslizaba lentamente por el suelo, arrastrando su denso curso por las grietas de las baldosas hasta el desagüe más próximo, y aquél devenir proseguía con un curso más escabroso después, perdido a sus ojos.
Sentía que le observaba. No podía ver y estaba inerte, y sin embargo le miraba. Sentía su emancipada presencia como un reproche. Se permitió el lujo de abandonar el pensamiento futuro, de abandonar las consecuencias, pues ya llegaría. Se permitió ese lujo y aún más, opacar el dolor, aturdido. Mirar la roja sangre salpicando en las yemas de sus dedos, que se empalidecían y arrugaban.
Sintió como sus ojos se nublaban alrededor, y la mano quedaba ahí como un foco, único y verdadero. El resto del mundo no existía, no existía ni siquiera el mismo. Y de pronto sintió frío, se vio caer desde fuera, su rostro rebotando contra el suelo, la sangre empapando sus ropas. Sabía, en el fondo, que no quería despertar.
sábado, 5 de mayo de 2012
Voy a hacer un salto al revés
voy a escribir de resaca
porque no tengo otra manera,
igual que no tengo otras manos.
Pienso en encontrarle remedio
a perderme siempre entre las brumas del alcohol
de retirar esta aguja, enterrada entre mis sienes
y sin embargo, me ofreces?
Siempre le echado esta cara
y alguna vez me la han partido
pero no quiero contar entre mis desaires
las copas que pude haber tomado
Si nunca estoy ahíto
es porque bebo demasiado
si nunca estoy contento
es porque río por todo
si me ahogo en mi vaso
es por ti
Y qué más da si todo es por ti
o si tan sólo es la melancolía
cuando, parado, prendido
le echó una mirada y tiemblo
poco a poco me acerco
y vuelvo a hundir la amarga miel en mi garganta...
viernes, 20 de abril de 2012
Destrozao medio cojo le digo que no es necesario,
ella con la boca chica: no puedo evitarlo.
Por sus lindas mejillas, (gotita a gotita),
arroyos van calando,
que mis manos achican con dedos de barro.
Y es que ni limpian ni curan,
no engullen mas tapan la culpa que me he ganado,
porque duele mucho más sabiendo que es mío su llanto.
Como espuma de mar vuelvo y vuelvo a su tez a cavar
presas de sal como en un arrebato,
y de recias que son los ríos son salados.
Y es un brindis por mí, por despojos y trapos
y que voy a querer que caiga por mí la tristeza a puñados
Que yo vivo por vivir, bebo por soñar y duermo por morir,
que mi piel es la de un gato.
Yo, que jamás he sido manso, no puedo aguantarlo.