viernes, 20 de abril de 2012


Destrozao medio cojo le digo que no es necesario,
ella con la boca chica: no puedo evitarlo.
Por sus lindas mejillas, (gotita a gotita),
arroyos van calando,
que mis manos achican con dedos de barro.
Y es que ni limpian ni curan,
no engullen mas tapan la culpa que me he ganado,
porque duele mucho más sabiendo que es mío su llanto.
Como espuma de mar vuelvo y vuelvo a su tez a cavar
presas de sal como en un arrebato,
y de recias que son los ríos son salados.
Y es un brindis por mí, por despojos y trapos
y que voy a querer que caiga por mí la tristeza a puñados
Que yo vivo por vivir, bebo por soñar y duermo por morir,
que mi piel es la de un gato.
Yo, que jamás he sido manso, no puedo aguantarlo.

sábado, 14 de abril de 2012

El frío se la estaba comiendo, diría que lentamente, pero mentiría. Lo cierto es que el viento helado la esquivaba a duras penas, y sus caricias ella las sentía como cortes. Los colores del invierno lo envolvían todo, perlandolo todo con sus azul hielo, su blanco horchata, su verde fantasmal... y sobre todo su ausencia de sentimientos. La naturaleza no es cruel, no es sabia, simplemente tiene sus leyes y deja vivir a los que saben adaptarse a ellas. Aunque allí había algo más. Tenías que pararte a buscarlo muy detenidamente y, aún así, es posible que no lo encontraras. Podías mirar y mirar y no parabas de ver blanco, y un poco de azul, reflejos en una grieta nada más, luego sólo era blanco. Seguías mirando y seguías en blanco, ora un poco de azul y, de cuando en cuando, el verde de una planta aletargada por tiempo indefinido. Seguías mirando y seguía una sucesión tricolor, el viento, copos de nieve haciendo filigranas y, si te fijabas mucho, podías hasta distinguir alguna figura geométrica o patrón en sus aparentemente aleatorio aleteo. Pero claro, si te parabas a fijarte estabas muerto. Y después de todo esto, sólo falta una cosa... vida. No había nada vivo, el negro de la muerte lo envolvía todo. Todo tenía un matiz más oscuro, la luz apenas traspasaba el denso tapiz de capas de hielo que lo envolvía todo en aquella gruta. Las facetas muy pulidas que componían paredes, suelo y techo apenas bastaban para reflectar la luz, y parecían absorber más de la que dejaban ir.
Y ella seguía allí, parada, dejándose consumir. Sus esperanzas se habían ido con los primeros vahos de humo que escapaban de su cuerpo aún cálido cuando vio que no se podía apenas mover. Se dejó ir a ese mundo de neblina y ensueño, de delirio y calma que atrapa a los que se han dejado de sí mismos. Flotaba en lo onírico, ora pensando en su familia, ora en una cama caliente hasta que acababa por un delirio extrañamente tranquilizador, de esos que te dejan calmado sin saber realmente por qué, y cuando "despiertas" te sientes completamente desorientado.
Sus divagaciones sin embargo se vieron interrumpidas por una luz, pequeña al principio, pero que comenzaba a crecer en intensidad. Representaba una gama extraordinaria de colores, luminosidad, brillo... la llamaba, y ella no pudo ni quiso desoír esa llamada. Con un gran esfuerzo levantó una pierna, bregando por ponerse en pie y avanzar y, mientras extendía su mano hacia aquél deleite visual, todo acabó. Sonó como un "crack", y se quedó de pronto inmóvil, inerte. Sus ojos se quedaron fijos en esa mirada de esperanza, azul dentro de azul, vidriados, apagados y aún así vívidos. Dos pequeñas lágrimas cristalizaron en sus mejillas, y de no haber ya acabado todo le habrían quemado la piel, pero ahora permanecían como piedras preciosas.
En definitiva, el palacio del corazón helado contaba con una nueva estatua...

viernes, 27 de enero de 2012

De agravios

Antes de empezar a adentrarme en cosas más abstractas, más profundas o más lejanas, debo dedicarle esto a todas las personas a las que les debo una disculpa. No creo que llegue a nombrarlos a todos aquí, y estoy casi seguro de que pocos de los aludidos llegarán a leerlo, pero al menos aquí quedará esto.
Le debo una disculpa a Lucía por no intentar reconvertir escombros en una amistad y dejar que la lluvia se lo llevara todo, por pasar en la medida en que no me importaba lo suficiente.
Le debo otra a Bea por estas vacaciones por las que he pasado como un fantasma, sin dar señales de vida, y sin ponerla en el lugar que realmente ocupa.
Otra va para la gente a la que no he dedicado suficiente atención, como puedan ser Alba, Nuria, Lew... gente con la que me hubiera gustado guardar más contacto.
Una se queda en la gente que conocí aquí y a la cuál no he correspondido en varias ocasiones como debería las consideraciones que han tenido conmigo, en concreto Pelayo y David. Espero poder arreglarlo antes de irme, o que se vayan.
La última no es una, son muchas, demasiadas. Demasiadas disculpas que les debo a mis padres por hacerles cargar más de una vez con mi mal humor, mi dejadez y en general con un gran elenco de defectos con los que ellos, mucho más que nadie, han tenido que tragar.
En definitiva, os quiero a todos.

Ecoli cua

Pum-pum, pum-pum, pum-pum... ¡chas!
¿Bonito circo de onomatopeyas no? No tiene mucha ciencia pero (però, que me estoy acostumbrando a decir) estamos aquí una vez más, no creo que sea la última. Rompiendo la puerta que se cerró cuando me fui.
Echo de menos muchas cosas, echo a mucha gente, echaba de menos escribir aquí, lanzarlo a vacío sin saber quién puede recogerlo por casualidad.
Sinceramente, no sé cuántos seguiréis por ahí, cuántos os dignaréis a asomar la cabeza y decir "anda, ha vuelto a escribir algo, pensé que había muerto", se me da demasiado bien aplazar cosas hasta el punto que parece que ya hayan quedado atrás, pero supongo que todo acaba volviendo si tiene que hacerlo.
¿Casualidad que el día antes de mi primer examen, este curso, se me ocurriera volver? No creo, tiendo a olvidar las cosas cuando tengo tiempo y a recordarlas cuando no, maldita condena. Pero al menos vuelvo. El examen, por cierto, esta hecho, decidí no condenarme del todo y empezar después de éste (aunque visto lo visto poco más hubiera dado, no me lo esperaba como fue).
Vuelvo y me encuentro mi caja de música rota. Maldita la hora en que empezaron a quitar links de youtube, la mitad de mis canciones rota, algo que tendré que arreglar (y de hecho probablemente haga ahora por no seguir abandonándome al abandono).
¿Y ahora qué toca? Pues toca lo que sea, toca escribir, ya me tocaba hacía mucho, y no sé en qué me adentraré pero me apetece que sea algo interesante, aunque no os quepa duda (si no os gusta lo siento pero será así) de que seguirán cayendo reflexiones, poemas, si los hago, y crónicas de lo que me parezca que merece la pena ser narrado aquí.
Sin más preámbulos, volvemos a las cabriolas, que sin más cabriolas me pierdo.
Es más divertido andar dando saltos.

martes, 22 de marzo de 2011

Ahíto de mierda hasta el cuello. Ahíto de monotonía, de mi manía de llevarlo todo al último momento, al extremo, al fin último. Hasta entonces la pasividad más asquerosa y lasciva. Sí, básicamente tocarme los cojones. Quizá no sea lo más sexy que has visto, pero si por azar te apetece acompañarme (ya sea tocar los míos o tu correspondiente femenina) no te voy a decir que no. Espera, esp... *suena una cisterna*. Ya está, mucho mejor, tenía que vomitar, ¿de qué hablábamos? Ah, sí, de cojones, hostia ya, me estoy pasando de tacos. Y de machista, menos mal que Bibiana Aido *Heil Hitla!* ahora está más de tapadillo. Bueno, cambiemos de puta, hablemos de ti. ¿Qué mierdas haces aquí? Te gusta ver cómo tiro el tiempo, te gusta tirar el tiempo conmigo, genial. La lluvia se desprende por la ventana como goterones de ácido que se comen el cristal. Como goterones de ácido me hacen ver la vida de colores. Colores grises, sí , pero colores. Me hacen ver los botones de tu blusa como caritas burlonas. ¡Sucios hijos de perra! ¡De mí no se ríe ni mi puta madre!
Bonito sostén, negro, como a mí me gusta. Sabes, a veces le miro el sostén a alguna compañera de clase. No es mi culpa que a esas perras se les transparente la ropa y se me ponga dura. Aún así, me parece ridículo, ¿quién cojones se pone un sujetador con lunares de colores? Ni siquiera son bastante grandes como para jugar al twister. Lo cierto es que se lo quemaría, de no ser por la basura políticamente correcta. ¿A quién cojones le importa?
Perdona, me he desviado, ahora te quito la falda. Me sorprende que sigas aquí, ¿sabes? La mayoría de la gente ya se habría marchado. No soy heterodoxo que se diga, soy un jodido bastardo. El otro día vi una serie, sí, basuras de esas, pero sin anuncios ni mierdas. Me recordé al protagonista, de mierda hasta el cuello (vaya, me repito, menuda decepcionante novedad). Sí, sé que acaricio bien, o eso me gusta pensar. Sí, soy poeta o eso me intento repetir, hay quién dice que no (así se muera con su bilis, y que un día se encuentre como yo vomitando sangre en una cuneta). Pero soy caduco. Así que no te entretengas, que este paroxismo acabará. Llegará a su fin apócrifo y sin glamour. Llegaré a inundarme de fluidos transparentes o ambarinos, me envenenaré por enésima vez, donde n tiende a infinito. Sentiré la lengua acartonada, me dirán que hablo mal (peor, los que me conozcan). Me meteré con la gente y, si tengo suerte, follaré, o me la chuparán o algo. Moriré y resucitaré en mí mismo hace unos meses, pero no igual. Vomitaré y seguirán estando ahí quiénes me digan que cambie. Y habré cambiado y todo seguirá igual. Vaya, gracias, un detalle haberte desnudado ya para mí, creo que me van a estallar los pantalones así que vamos a acabar esto.

A ti, sí, a ti que estás leyendo, seas quien seas, te invito a una copa, cerveza o cualquier brebaje alcohólico que te apetezca. Sólo avísame, o mejor no lo hagas y ven, pásate un día cualquiera. Luego podemos follar, o puedo follar yo, no pasa nada. Conozco varios garitos donde podemos estar a gusto y meternos mano hasta entonces. ¿No te apetece?

Te espero para otra ocasión, ahora esta cachonda me está llamando desde el colchón así que no mires o, bueno, si te pone mojada puedes quedarte, nunca he tenido público en el coito, pero seguro que da morbo. Además, qué cojones, tú también estás buena.

martes, 15 de marzo de 2011

Manual de uso

El niño cogió el objeto entre sus manos. Le dio vueltas, pasando sus manos por sus lisas superficies. Con curiosidad lo escrutó hasta el límite de lo posible. Tras varios minutos luchando con aquél artefacto que se le resistía, su paciencia llegó al límite. Y, como niño que era, buscó el primer recurso que se les pasa por la mente.
-¡Mamá! ¡Mamá! ¿Cómo se enciende un libro?

lunes, 14 de marzo de 2011

Quiero ser malo

Quiero sentir qué nada importa,
que nada me importa.

Quiero ver como cada paso
me acerca a mi destino,
que cada nota es a mi sino
lo que un acorde al fracaso
de otra canción.

Sentir que de la eterna noche,
esta absurda melodía
se vuelve un poco más fría,
más parca en el derroche
de sentir.

Pegar la patada al grillo
que me puso las cadenas,
y guardarme pa mis venas
tan sólo lo que es mío
de verdad.

Esta absurda conciencia
grita y grita hasta callar
mas sus ecos se guardan,
sólo la quiero tirar
donde todo pasa.

Esta asfixiante niebla
que deja en etéreo el mar
y en sombras las olas,
turbia ella puebla
mi mirar.

Y tras tanta verborrea
de santos y su bondad,
de su feliz falsedad,
todo me asquea
nunca más...

Quiero ser bueno