miércoles, 3 de junio de 2009

¡Animi!

Y seguimos. Hoy tengo que ir a clase. Bueno, a clase, iré a biología, miraré lo que hacen y lo que han hecho y volveré tranquilamente a mi casa. Cada vez estoy más convencido de la inutilidad de ir, pero debería repasar un poco (un poco). De momento (de momento), Lurilla va ganando, pero porque llevo 20 minutos despierto y ya he desayunado, ya daremos más noticias de esto a lo largo del día. Día en el que, por otro lado, voy a sellar mi participación en el metalway (con 187 euros cortesía de mis padres) y en el concierto de la fuga de este sábado (con 20 euros cortesía del que me comprara la entrada del sporting). Ya tengo otro finde más ocupado, para no cambiar la tradición. Viernes tranquilo a echar una partida y sábado de cumpleaños y concierto, creo que no me puedo quejar. Los exámense ya llegarán, que de momento están en la lejanía lejana de dentro de dos semanas. Y yo sigo optimista, como indicaba la primera frase. A modo de anécdota diré que el último de mis regalos de cumpleaños lo recibí este lunes, cosa de... 2 meses y 2 días tarde. No pasa nada tampoco, más vale tarde que nunca. Además, si comparamos con el año pasado, que fueron 4 meses y medio para gran parte de los regalos, se podría considerar eso como un tiempo récord. Bueno, creo que es el último, o al menos el último del que tengo constancia. Y por último, para acabar cerrando esta entrada felicitar a Valeria, que hoy es un poco menos pequeña =P.

Ahora, como diría Brigi, aguuur!!!

martes, 2 de junio de 2009

Animal

Aguanto la respiración
no puedo contenerla más,
intento frenar mis pasos
miento si niego pensar.
no creo que tenga que ver
que me esté volviendo animal
que mi rumbo se desboque
y mi respiración igual
que muerdo, ladro, siento
cada segundo que veo pasar.
Me deshilo en mil y un versos
que la aguja enebrará
no quiero andar sin tientos
sino esquivar el qué dirán.
Maldigo cada segundo
que decidí no actuar,
también cada momento
en que no decidí cambiar.
Ahora ya estoy enfilado
de deseos sin pesar,
drogado de mis pesares
ya no me molestarán.
Puedo abrir de piernas
la maldita soledad,
hacer crujir el frío
que me quiere acorralar
pues contra la pared
no me achanto, voy a matar.
¿Por qué?
Porque ya sé de dónde quiero comer
a donde bailar en quietud de soliloquio,
qué pareado es el que quiero recitar
contigo, perdido en un pajar,
con lágrimas de trigo por cama
y por luz tu sonrisa.

A la soledad

Así me puedo emborrachar de todo o de nada, de tanta patada, de no dormir nunca a tu lado...


Me parecía divertido este fragmento, simplemente (quién pueda entender que entienda). Aparte de precioso, cómo no. Desakato se ha puesto el nº 1 en la lista de reproducción del cacharrejo ese que tengo instalado a la derecha. siempre me dice a la soledad, y me dan ganas de responderle "compañía", pero siempre me contengo por no parecer aún más loco. Las interpretaciones pueden ser varias, en función de lo que uno crea o quiera crear. Si no se cree nada, es casualidad simplemente, o coincidencia, azar, probabilidad... (con el nº exacto de veces que sonó y de canciones que escuché ya la calcularía, una pena), si por otro lado creemos en algo más, podemos pensar que me quiere decir que no esté solo, o que voy a estar solo, disparidades excesivas quizá, pero posibles. También que debo tener cuidado con la soledad, que no es tan mala, que merece una canción... se admiten más posibilidades (aparte de la de que es mi imaginación, que esa ya la contemplo xD). Enfin, mientras, seguiré en espera de más mensajes subliminales que me quiera mandar mi reproductor, seguiré escribiendo y seguiré dando palos de ciego por aquí (lo de estudiar lo seguiré pensando, a ver si me decido). Me despido, que son las 12.40 y aún no he desayunado, se me juntará con la comida si sigo a este paso (y eso que como tarde).

¡Aaaaaauuuuuuuuuuu!

Sí, hoy vamos a aullar. Aullar porque no hay motivo para no hacerlo ni nadie que me lo impida. Ha empezado a sonar la ciudad de dios (aunque dudo que San Agustín hubiera firmado algo así, siendo realistas). La ametralladora de Sodom dando caña en el disco de su mismo nombre, buena forma de abrir la mañana. Aullar también porque merece la pena, y porque me siento mejor. Más liberado que antes, más tranquilo y a la vez inquieto que antes, ambas en el buen sentido. Es como si me hubiera quitado un gran peso de encima (y no lo digo por el pelo), estoy bastante más optimista en todos los sentidos. Lo que tenga que venir vendrá, no hay vuelta de hoja. Creo que he perdido algo de mi mala vergüenza, aunque tampoco sabría asegurarlo. Hoy me siento con ganas de comerme el mundo y, aunque dudo que mi madre me lo ponga para comer dentro de aproximadamente tres horas, no me quejaré demasiado, será lo que tenga que ser. Ganas de quemar las calles, de festejar y de brincar. Este finde la fuga y cumpleaños, el que viene no sé si tengo algo y el siguiente ya estaré camino de Zaragoza con la PAU hecha, arrancando el verano casi de la mejor manera posible. La luz que ciega, Shadow Falls. Quizá había sido eso, quizá lo siga siendo. Quizá demasiada luz me impide ver lo que debería, mis pasos cómo deberían ser y no deslumbradas por el relumbrón de algunas cosas insulsas. Ahora me dicen Refugio que pasaré la noche con el vino. Siendo sinceros lo dudo, aunque no estaría mal. Cierto es que, de poder elegir, escogería alguna compañía un poco más agradable, pero tampoco pintaba mal. No obstante, no hace falta tampoco siempre que esta alegría y este optimismo se esparzan por mis venas al sabor de la sal. ¿Malos vicios? Quizá tenga muchos. Quizá sea cierto también que sólo estoy pa mí, pero yo estoy para casi todo el mundo. El que pueda entender esto bien, el que no tampoco se pierde más que una tontería más de las que aquí ladro, digo aullo, que ya casi me olvidaba del título. Hoy he desterrado el odio, hoy he aprendido a vivir, hoy apelo al amor propio. Quizá sí sea la canción del día, el reproductor lo dirá. O el día lo dirá. O yo lo diré. De momento, espero seguir al son de estas notas descarriadas y del machacón y enloquecedor sonido de todos aquellos a los que quiero y aprecio y, sobre todo, a mi propia marcha, que hoy no será fúnebre, sino propia.

lunes, 1 de junio de 2009

3/3

Cágate en dios, bébete tres, hazte otra vez la cresta.

Vodka

Debía hacerlo, debía hacerlo, debía hacerlo porque:
1. Es vodka
2. Lo dije
3. Es vodka
4. Es vodka
5. Son Reincidentes
6. Para esta y sucesivas, véanse 1, 3 y 4 respectivamente, en ese orden.
...

Una de las paridas que no conté (¡de tantas paridas!) del finde fue con un amigo, y un cacharro de vodka en la mano, no sé cómo surgió la canción de Reincidentes algo cambiada. Pues, ni corto ni perezoso (curioso, ¿verdad?) me puse a rehacerla entera. No quedó excesivamente bien, pero al menos aceptable para mi gusto. Hubiera sido más fácil hacerla de nuevo, pero qué se le va hacer, por Reincidentes, por el vicio, y por el vodka, como no, aquí está:

Vasos llenos, vasos gratis en el bingo, en café y bar, todo vodka;
alcoholismo, dependencia habitual, realismo, todo vodka;
salir a beber pagando con cualquiera que muchos problemas no dé;
ir al cerro a cubatear y el kas como fuente de lucidez.

Sin vodka no puedo estar (vodka, vodka)
sin vodka no quiero ná (en botella).

Abriendo el día por no variar, qué bien se vive
un cacharro, coge dos, cuenta tres, bebe aún más, suma y sigue
comprar y comprar diciendo que responde a una necesidad
con vodka estoy mejor, sociabilidad, es mi vida y es verdad.

Sin vodka no puedo estar (vodka, vodka)
sin vodka no quiero ná (en botella).
sin vodka no puedo estar (vodka, vodka)
sin vodka no quiero ná (en garrafa).

No paran de criticar
o más bien despotricar
la juventud busca su perdición
con tanto vodka.

Litronear en las plazas es un acto de vandalismo
pero también lo es protestar o abrir bares distintos
beber solo queda mal, también es antisocial pero nos gusta igual,
vodka, mucho, en cantidad, en libertad, igualdad y fraternidad.

Sin vodka no puedo estar (vodka, vodka)
sin vodka no quiero ná (en botella).
sin vodka no puedo estar (vodka, vodka)
sin vodka no quiero ná (en botella, en garrafa).


Muerte

Pues es lo que toca, y eso que es lunes. Hoy sería uno de esos lunes que, de no ser porque estamos en Junio (¡Junio! ¡PAU! ¡Gente diciéndome que estudie!), no iría a clase. Tendría dolor de cabeza, de barriga, de pies, o todo junto, no lo sé, pero sería incapaz. De hecho, someterme a una de esas horas que arrastran a la eternidad los segundos se me antoja inconcebible. Debería haber ido a filosofía pero hay varias razones para no ir: 1º Nadie había hecho el texto que íbamos a corregir (nadie es nadie, ni siquiera aquellos que siempre llevan las cosas hechas, 2º El 99% de la clase creo que iba a tomar un café (bueno, es exagerar, quiere decir que todos menos yo y los otros que hubieran decidido irse a: a) casa b) hacer un recado c) insértese otro que no sea clase), 3º Tenía sueño. No me hacen falta más razones, de hecho con esta última me sobraba, pero bueno, por si acaso. Cabe destacar que, pese a volver a casa y tumbarme, no fui quién a dormirme y después de remolonear una hora en la cama, estilo fritura (vuelta y vuelta), volví aquí abajo a vaguear de otro modo, quizá más productivo, quizá igual. Pensar es un asco, en todos los aspectos, es el peor de mis vicios, y eso que tengo unos cuantos.
Bien, relatado mi estado actual de destroce, vamos con los motivos, que por otro lado no son nada sorprendentes. Este viernes fue mi graduación. Vestirse de traje, ir a una ceremonia aburridísima, una cena insulsa, sin mucha sustancia (en todos los sentidos), garabatear un poco por la sala mis pasos a zancada ligera, y mis huellas en múltiples sillas, sólo por no bailar ni parlotear de tonterías (que por otro lado, era la mejor de las opciones). Por en medio fotos, muchas fotos, demasiadas fotos de las cuales dudo que vea la mitad, pero son fotos.
Interrumpimos la programación para un apunte de última hora, sí que hubo clase de filosofía me cuentan por el frente. Fueron un total de 2 personas. Dieron la clase en un café. Sigo sin arrepentirme ni un ápice de raíz de cebolla roja (que puede servir por sus meristemos para hacer una planta, vaya ud. a saber, lo que hacen las prácticas) de haber faltado, que les aproveche el café.
Volvemos con la programación. Conseguimos largarnos (bueno, consigo que se decidan los que pensaban en ir a echar un duro) y con un taxi llegamos a echar un duro. Cantidades de mocho normales que, con lo empachado que iba de sangría y comida, consiguieron que mi estómago rugiera bastante. Cabe destacar que la parte femenina del duro me repartió bastante duro (en teoría "devolviendo" lo que les mandaba) y la parte masculina mandaba aleatoriamente, con lo que como se suele decir "siempre toca, siempre toca, si no es un vaso, medio a la boca" (con ciertas licencias, vale). Al final tocó irse al Tribeka (para los que no lo sepan, antro infame del inframundo que consiste en discoteca pija de tres plantas), cacharros, sofá, hablar con gente (la que podía hacerlo y tenía un mínimo de gracia, que no era tan fácil). Luego se salió del susodicho lugar, pasando horas en el exterior hasta la hora de apertura de las primeras cafeterías. Y venga, a desayunar. Gente comiendo chocolate con churros, colacao... ¿mi desayuno? Una cerveza. Para mí era la última, no la primera, y mi estómago milagrosamente aguantó el trago, después de cacharrejos varios por aquél sitio infame (que no me sajaron tanto la economía por no ser todos pagados por mí). Volvemos arrastrándonos a casa. Saludamos a mi madre que se levantó cuando entré, me despido porque se va hasta el día siguiente (véase domingo, ayer), y tras quitarme la ropa de mala manera me tiro en la cama.
Sábado (ya lo era antes, pero lo divido en "Viernes y Sábado" para tener una mejor noción, y sobre todo más fácil). A la una tocan, arriba. Odio mi capacidad para dormir poco cuando salgo mucho (cuando no salgo mucho también la tengo, pero se nota menos). Me levanto, espero, espero, espero (en el ordenador, hablando y esas cosas), son las 4.30, ya es hora de hacer la comida o algo parecido. Acabo de comer a las 5.30. A las 6 entro a la ducha. A las 6.25 salgo. A las 6.35 llego, no hay nadie. Habíamos quedado a las 6.30, genial. Voy al supermercado, con dos que me encontré por el camino. Allí están comprando. Nos mandan a otro y a mí de emisarios especiales a otro supermercado a comprar vasos (y vino). Llegamos, vimos y compramos. Volvemos pareciendo lo más cutre del mundo a la cajera (no sé qué cara se os quedaría si os compraran vasos de plástico, dos cartones de vino y unas gominolas dos tíos vestidos como nosotros, que no requiere de explicación). Subimos al cerro. Estamos un rato tomando cacharros y demás, molestando más a mi estómago. Hablo con gente variada y múltiple, hago el chorras mucho, a las 8 toca bajar al rock con Jandro. Entramos, cacharro para él, pasamos al futbolín y lo limpiamos. Después nos vamos, aprovechando la visita de Fer y Carla (que aún así no nos esperaron). Jandro para casa, malditos exámenes, yo para arriba con Valeria. Más tiempo arriba, más risas, más bebida. Vuelta por el cerro y ya están bajando para el rock. Llegamos más tarde, mocho que me tengo que llevar porque demasiado rápido se están yendo a cenar. Pizzamovil, también nos toca irnos de allí, esta vez porque cierran. Conclusión, parque y a cenar, que no estaba lejos. Hacemos el chorras por el parque, como manda la tradición (mantendré en mi memoria eternamente la imagen de alex montado en un caballito de esos que se balancean, que parecía que iba a caerse por todos lados, como es pequeño...). Luego más Rock, y tocó futbolín. Tras un período de entre 1 y 2 horas ininterrumpidas jugando codo con codo con mi huésped (=)) el cansancio comenzó a pesar. Fuimos a buscar a gente en donde debería estar (quizá algo tarde). Los del cumpleaños recogidos hace tiempo. Toca ir a casa. Allí tonterías, y finalmente intentar dormir. ¿Conseguido? No, imposible. Ni a uno ni a otra llega el sueño. A las 12 de la mañana, por poner una hora, a la parada de bus estilo zombie. Por en medio risas a través de una pregunta incómoda de una 3ª. Luego a casa. Esperar un poco a que llamen mis padres, porque si me duermo sería peor despertarme. Hacer la comida, que el domingo sí toca a una hora normal, y comer. Son las 3.30, tengo que picar a un colega a las 5.30, tampoco hay tiempo. Remolonear un poco y levantarse para ir a la ducha. Llegar algo tarde y ala, a las puertas del Molinón. Entrada vendida, 60€, nos volvemos. Paramos en su casa a ver el partido. Casi me duermo en, al menos, 3 ocasiones durante la primera parte. Comentarios del partido me sacaron de mi trance. Llegó otro amigo y a seguir viéndolo, un poco mejor. Después palomitas, el remedio para el sueño. No es que tenga cafeína ni nada así, pero mientras esté entretenido en cogerlas no me podré dormir. Se acaba el partido, por la calle fiesta y gilipollas. Yo con mi amigo para casa. Le acompaño un poco más de lo que debería, pero bueno. Volvemos a casa, hablar con mis padres de graduación y finde. Ordenador hasta la cena, que fue tarde. Un poco más de ordenador, no sé por qué, y a las 12.15, con casi 36h sin dormir, a la cama.
Hoy me levanté a las 10.30 sólo porque iban a dar regalos a los profesores. Una vez hecho esto, me vuelvo a mi guarida y lo relevante ya ha sido contado. Me he saltado muuuuchas anécdotas y cosas, pero si lo cuento detalladamente igual me da para un libro, pequeñito por lo menos.

Esto sí ha sido una crónica de una muerte anunciada.